jueves, 19 de agosto de 2010

Abuelos, padres e hijos

La abuelita quedó viuda a una edad muy avanzada. La situación se complicó de un día para otro ya que no podía vivir sola ni tampoco había posibilidad de que entrara en un asilo de ancianos. Aunque no era lo que había deseado, su hijo tuvo que llevársela a vivir a su casa, junto a su esposa y su pequeño hijo.

Aunque al principio todo parecía ir bien, la situación empezó a complicarse a la hora de comer. Posiblemente debido a su avanzada edad, la abuelita ya no se comportaba bien en la mesa: empezaba a comer antes que todos estuvieran servidos, ponía los codos sobre la mesa, jugaba con los cubiertos y con la comida, hacía cualquier cantidad de ruidos y lo que era peor, de vez en cuando salpicaba los alimentos a todo su alrededor, llegando incluso a los platos de los demás comensales.

El hijo y la nuera empezaron a preocuparse y a ponerse de muy mal humor cada vez que se sentaban a la mesa, ya que la forma de comportarse de la abuela era desagradable y un pésimo ejemplo para el pequeño de la casa. Un día se les ocurrió la idea de comprar una mesita individual para poner a comer la abuela al final del comedor, en un ángulo que no permitiera que el niño la viera y lo suficientemente alejada para que si salpicaba la comida ésta no llegara hasta los demás comensales. Así solucionaron el problema y se sintieron más calmados.

Pasaron algunos meses y un día, al llegar temprano a la casa, el papá vio a su hijo jugar con unos tacos de madera que apilaba de forma muy ordenada. En eso le preguntó:

- Hola hijo, ¿Qué hacer?

- Una mesita, papá

-¿Y que vas ha hacer con ella?

- No es para mí, es para ti. Se la estoy haciendo para que cuando seas abuelito y vivas en mi casa puedas comer en la sala – contestó el niño con mucho orgullo e inocencia.
Tratemos a las personas mayores de la misma manera en que nos gustaría que nos trataran a nosotros cuando lleguemos a esa edad. Recordemos que todos esperamos llegar a vivir muchos años y esperamos vivir con dignidad.
Los niños no aprenden lo que les dicen, sino lo que ellos ven. Ellos los tratarán a ustedes, de la misma manera que ellos ven que ustedes tratan a los demás. No importa cuantas veces ustedes le digan que tienen que ser buenos, gentiles, justos, amable, educados, solidarios, tolerantes, etc., ellos solo llegarán a serlo si ven a diario que ustedes también lo son.


Si un niño vive criticado, aprende a condenar
Si un niño vive avergonzado, aprende a sentirse culpable
Si un niño vive entre hostilidades, aprende a pelar por todo
Si un niño vive apreciado, aprende a apreciar
Si un niño vive con seguridad, aprende a tener fe
Si un niño vive con equidad, aprende a ser justo
Si un niño vive animado, aprende a confiar
Si un niño vive con tolerancia, aprende a ser tolerante
Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse
Si un niño vive con aceptación y amistad, aprende a hallar amor en el mundo



.

No hay comentarios:

Publicar un comentario